lunes, 30 de julio de 2007

CRONICAS DE UNA MENTE PARALITICA

Crónicas de una mente paralítica


CAPÍTULO I

Hola, yo no te conozco y tú no me conoces. Me llamo Patricio y me dicen pato, en realidad no me importa como me digan, lo único que me importa es saber que hago en esta cama. Miro a mí alrededor y me doy cuenta que esta no es mi pieza. Al lado de mi cama hay una silla ruedas, después noto que no siento mis piernas y pienso –“mier…. quede parapléjico”-.

No recuerdo que paso, solo recuerdo que iba en moto a la casa de mi madre a aclarar unas dudas, pero en este minuto no recuerdo cuales eran.

Me dan intensos dolores de espalda y de la cara, de repente mi madre entra a la habitación donde estoy hospitalizado, me mira con una cara de espanto y se larga a llorar, jamás había visto tan apenada a mamá desde la muerte de mi abuelo.

Es de noche, tengo sueño y quiero dormir pero no logro quedarme dormido por los dolores. Cuando al fín me quedé dormido siento gritos, eran gritos de sufrimiento, de repente se escuchó –“porque me abandonas”-, de un momento a otro quedo todo en silencio.

A la mañana siguiente me despertó la enfermera cuando me llevo el desayuno a mi cama, yo le pregunté qué me había sucedido, ella me respondió que cuando yo iba en moto me dio un ataque al corazón y choqué contra un camión, en ese minuto me vinieron recuerdos del accidente, había chocado contra un camión que trasportaba gasolina. Después le pregunte sobre los gritos de anoche, ella me respondió que nadie sintió nada.

Después salgo en mi silla de ruedas a pasear por el patio del hospital, todavía recordaba los gritos de sufrimiento, empiezo a buscar el lugar de los hechos, entro a una habitación abandonada, no hay nada, veo una puerta, al abrirla cae un cadáver encima de mi cuerpo, no tenia piel excepto en la cara. Tiene una cara familiar, siento una especie de cariño hacia esa persona pero no sentía lastima por ella. No se porque tenia ese sentimiento tan extraño, me confundí.

Voy lo más rápido que pude a avisarle a un doctor o policía lo que había visto, era realmente espantoso. Esa noche dormí como una hora, después de lo que había visto.

Al pasar dos semanas me dieron de alta, estaba contento y me propuse rehabilitarme y descubrir porque ese sentimiento tan extraño hacia esa mujer. Al llegar a la casa veo toda mi cama desordenada, llena de fotos, textos, y ropa desde cuando yo era pequeño. Mi madre ve el desorden y trata de ordenar la pieza, pero le dije que no tocara nada.

Esa noche me desvelé viendo las fotos, al mirarlas recordaba que una mujer me golpeaba con unos fierros calientes y con un látigo. Recordaba solo mi cara de sufrimiento, intento recordar qué pasó en esos días. De un momento a otro siento una leve sensación de desmayo, luego, no recuerdo nada más.





Al día siguiente mi madre me observa tirado en el suelo, se asustó mucho. Por suerte me di cuenta y ya estaba bien. Ese día era el primer día que iba a rehabilitación en la Teletón, nunca pensé que iba a llegar a un lugar como este. Hay mucha gente como yo, joven y con sueños, todos tenían un problema, ya sea físico o mental.

En la noche antes de acostarme me vinieron imágenes a la cabeza, eran imágenes de sufrimiento y otras de gente adulta riendo.

Esa misma noche soñé con esas imágenes. Soñé que estaba en mi casa bailando desnudo y que si no me movía como les gustaba los adultos me pegaban con fierros calientes y con látigos, los adultos no paraban de reír.

A la mañana siguiente volví a la Teletón, mientras intentaba ponerme de pie siento que la cabeza me empieza a doler de una manera muy extraña, jamás me había sucedido algo así, de repente volvieron recuerdos desde cuando yo era niño. Tenía como 12 o 13 años y había empezado a dudar de Dios y de toda la religión católica, se los conté a mis padres pero a ellos no les gustó mucho la idea, me acusaron de blasfemar en contra de la iglesia y luego solo recordaba mi cara de dolor.

Cuando desperté estaba de nuevo en la clínica. Me hicieron unos exámenes en el cerebro pero no encontraron nada extraño. Al día siguiente me dan de alta nuevamente.

Al llegar a mi casa vuelven esas imágenes de mi maldita adolescencia, cuando sufría. Estuve toda la noche pensando en esas imágenes. Esa misma noche salgo a pasear en mi silla de ruedas a la plaza que queda frente a mi casa. En el rato que estuve en la plaza tomé la decisión de averiguar qué paso en esa etapa tan difícil, tan dura, por muy fuerte que sea la verdad, no descansaré hasta encontrarla. Yo descubriré QUIÉN ES ESA MUJER.




FIN





BÜLLÄNXÜËRÖ DË ÖZ

domingo, 29 de julio de 2007

Prïmër ämör

Primer amor


“¡Maca! Estoy aburrio ¿Qué hacemos?”- le pregunte- “no se”- me responde ella. Era 24 de junio del 2006 y hacia mucho frió, corre un viento muy helado en algarrobo sobretodo cuando es invierno y nosotros estábamos en la caseta del guardia en el condominio.

Había pasado un buen rato y nos queríamos entrar por el frió, pero cuando ya nos íbamos a entrar llega un auto que la maca ya lo conocía, era un “Kia spectra”. De ese auto se bajan 4 persona, un niño, una niña (adolescente), un padre y la abuelita de los niños. Yo no los conocía excepto a la niña por nombre no mas, su nombre era Camila. Era una persona muy agradable muy simpática. Se pudo formar una muy buena amistad con ella, pero para mi fue algo más que amistad, yo sentí que me gustaba desde el momento en que la vi. Era la persona ideal para mí, hermosa y lo más importante era bella por dentro. Al parecer hubo química entre los dos en ese fin de semana largo, uno de los mejores de mi vida.

Las semanas que vinieron después fueron inolvidables, por primera vez tenia ganas de llegar a la casa a CHATEAR, lo cual eso es raro, muy raro en mi, nadie me sacaba del computador, me encantaban esas horas en que chateábamos y me daba lo mismo si eran puras burradas, pero por lo menos podía hablar con ella y eso era muy bueno para mi, es decir, ella me hacia muy bien. Recuerdo muy bien que cuando no sabía que decirle le preguntaba puras burradas, por ejemplo ¿que almorzaste? cosas así.

Pasaron los meses hablando con ella, día tras día, pero de repente se dejo de conectar y dejamos de hablar. Empecé a dejar el computador, ya que no se conectaba, cada vez que me conectaba ella no estaba y me aburría, no encontraba un motivo para estar conectado a msn.

Pasaron así los meses hasta que un día la Camila me despierta llamándome a las 11:00 AM, yo estaba de vacaciones y ella estaba en clases. Al principio no sabía quien era, eso era obvio porque no hablábamos cara a cara desde el 26 de junio, pero cuando me dice que era la Camila me alegre un montón, por primera vez en mi vida había hablado más de 10 minutos con alguien por teléfono. Desde ese momento todo cambio, empezamos a hablar de nuevo en msn y nos poníamos de acuerdo cuanto tiempo íbamos a estar en Algarrobo, al final fueron 2 meses en Algarrobo.




El 28 de diciembre o por esa fecha volvimos a dejar de hablar, la razón era que ella se había ido a la playa y yo me iba el 9 de enero para allá. Cuando llega el 9 de enero estaba muy feliz, ¡por fin la iba a ver de nuevo! Iba con toda la esperanza de que al verla iba a poder conquistarla, pero al llegar me lleve una gran decepción, a ella le gustaba uno de mis mejores amigos, pero yo no me iba a dar por vencido, luche por conquistarla hasta conseguirlo el 27 de enero del 2007, mi primer beso, fue hermoso, me sentía el hombre mas seguro y feliz del mundo. Andaba por las nubes, nada en ese momento me podía arruinar la noche. Al día siguiente tenia el deseo de pedirle pololeo, pero no encontraba el momento oportuno, hasta que llego la noche y antes de despedirnos en el ventanal de su casa nos dimos un gran beso y después de eso yo le pedí pololeo. Estaba hecho un nudo gigante de nervios, ella me miro me dio un gran beso y me dijo que ¡sí!, era el momento más feliz de mi vida. Llegue a mi casa, abrí el ventanal y mi hermana me pregunta “¿Por qué estas tan feliz?” mi sonrisa lo decía todo. Al contarle a mi hermana se puso contentísima y ella y su pololo, en ese tiempo, me fueron a dar un gran abrazo de felicitaciones.

En la mañana siguiente se lo conté a mis padres, estaban muy felices y como no estarlo si era mi primer pololeo. Yo era el más contento de todos, tenía una polola de lujo y mis padres estaban orgullosos de mí, que más podía pedir.

Eran las mejores vacaciones de mi vida. Estaba todo los días con mis mejores amigos y mi polola. Íbamos a la playa, feria, discoteque, en fin, íbamos a todas partes.

Las conversaciones con ella eran hermosas, me hacían sentir seguro de mi mismo y por eso deseaba que nunca se terminara esos días para poder estar cada día con ella.

Al terminar el verano fue un cambio drástico, ella vivía en Maipú y yo en La Florida que queda al otro extremo de Santiago, es decir, nos veíamos solo los fines de semanas y eso era muy poco. Estaba acostumbrado a que fueran todos los días, pero con el tiempo me fui acostumbrando a esa situación y esperaba con ansias la llegada del fin de semana para poder verla. La llamaba todos los días y hablábamos horas y horas por teléfono, tanto así que nuestros padres nos retaban por la cuenta del teléfono. Aya yayay que días más felices.



Este año era de lo mejor, mis padres me metieron en una escuela de fútbol, wiiiii era más feliz aun. Con esto se acorto más nuestro tiempo para vernos, pero también me fui acostumbrando.

Cada día en que la iba a ver era un camino de media hora, pero cuando me iban a dejar a su casa se me hacia de 1000 horas, en cambio cuando me iban a dejar ellos a mi casa el viaje se me hacia de 10 segundos. Eso me molestaba, pero el simple echo de poder verla me convertía en el hombre más feliz de esta tierra.

Fueron pasando así los meses, era nuestro 5 mes, yo estaba enojadísimo con mi entrenador por una pelea que tuve con él. Llame a su casa para poder hablar con ella y tranquilizarme, pero fue para peor, la Camila termino conmigo por teléfono. Fue el peor día de mi vida, lo sucedido con la Camila me mato por dentro, no sabia que hacer, estaba desesperado tratando de encontrar una respuesta para explicarme lo sucedido.

Fueron 5 meses y 10 días inolvidables, los mejores de mi vida, pero todo lo que empieza algún día tiene que terminar, ese fue el único consuelo que me di.






FIN











BÜLLÄNXÜËRÖ DË ÖZ